miércoles, 25 de junio de 2014

Se terminó, ahora sí, adiós erasmus, hasta siempre querida Troyes.

Aunque todavía quedan muchas cosas por contar en este blog que he medio abandonado de vez en cuando, hoy tengo que escribir el adiós, tengo que plasmar todo esto que estamos sintiendo que probablemente nadie entienda si no lo ha vivido.

Lágrimas y más lágrimas, probablemente la despedida más triste de mi vida, el adiós definitivo a 10 meses impresionantes, con gente que lo es aún más, con gente que hemos compartido todo, con gente que ha sido más que un apoyo, gente que tan cercana en Troyes ahora se convertirá en distancia. Ahora volveremos a estar en nuestras casas, en nuestra tierra, lejos.

No sabemos cuando es el próximo reencuentro, ni si quiera si podremos volvernos a encontrar todos juntos, como siempre hacíamos en Troyes, como era costumbre. Es difícil de asimilar como tu día a día puede convertirse en un casi imposible a la vuelta a España.
Estoy en el viaje de vuelta, nos hemos ido juntas Esther, María y yo, y vuelvo a repetir, ha sido la despedida más triste que he vivido. Ver a todos desde el cristal del tren, con lágrimas, mirarlos de arriba abajo una y otra vez, observar su mirada, sus gestos… todo. Todo eso que veíamos a diario y muchas veces no valorábamos, hoy se convierte en algo que hay que guardar en la memoria, en algo que queremos llevar siempre con nosotros, su imagen, nuestra imagen de familia, nuestra gran familia.

Nuestra vida ahora seguirá su cauce, como siempre, pero de manera distinta. Ahora tenemos unas cuantas personas más que forman parte de nosotros, que, aunque no sabemos que pasará, hoy por hoy nos han dejado ya lo mejor de ellos, nos hemos regalado nuestras mejores sonrisas y nuestras más profundas penas, hemos compartido lágrimas y un millón de buenos momentos…. En fin, creo que es de las pocas veces que no me salen las palabras, que no puedo explicar todo esto que siento.
Sólo quiero daros las gracias de nuevo, gracias por absolutamente todo, por vuestras bobadas, por nuestros viajes, por nuestras fiestas, por nuestras comilonas, por nuestros ratos de aburrimiento… Pero sobretodo gracias por haber compartido lo mejor de vosotros todo este tiempo, gracias por haber sido siempre vosotros, y por hacer que esta despedida sea tan dura, porque si es así es que de verdad hemos marcado un antes y un después en cada uno de nosotros.

Me encantaría que esto fuese sólo un hasta luego, y que volvamos a encontrarnos y darnos esos abrazos que despidiéndonos parecían eternos.
Gracias por conseguir que estos 10 meses nos sintiéramos en casa, gracias familia, una y otra vez GRACIAS.





Y no olvidéis que en un pueblo de castilla os espero, para pasarlo bien o haceros una tortilla.
Os quiere y os lleva para siempre, vuestra niña y cocinillas:

Sarita

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